Escríbeme

Sobre mí

Durante muchos años aprendí a estar para los demás.

Hasta que un día empecé a escuchar una voz que durante años había dejado en último lugar: la mía.

Edith Ovalle

Mi historia

Creí que ser fuerte era poder con todo.

Aprendí a cuidar, a ayudar, a escuchar, a resolver, a sostener. Y muchas veces puse las necesidades de otras personas por delante de las mías, porque creí que amar era darlo todo y que estar para los demás era la forma de demostrar cuánto me importaban.

Así fui recorriendo mi vida, atravesando momentos difíciles, pérdidas, responsabilidades, relaciones, aprendizajes y también muchas preguntas que durante mucho tiempo no me atreví a hacerme.

¿Quién soy cuando no estoy cuidando a alguien? ¿Qué necesito yo? ¿Qué quiero para mi vida? ¿Y qué pasa si esta vez también me elijo?

Lo que he aprendido

No ha sido un camino perfecto. He tenido que mirar partes de mí que no siempre quería reconocer.

He aprendido que muchas veces aquello que me molesta de los demás también puede mostrarme algo que necesito revisar en mí; que aquello que admiro puede recordarme cualidades que ya existen dentro de mí; y que no todo lo que sucede afuera me corresponde solucionarlo.

He aprendido a soltar. A poner límites sin sentir que estoy dejando de amar. A decir «no» sin sentirme culpable. A entender que descansar no es ser irresponsable. A reconocer mis emociones en lugar de esconderlas. Y, sobre todo, a comprender que escucharme también es una forma de cuidarme.

Luz entrando por una puerta abierta

De ahí nace este lugar

En ese proceso descubrí algo que siempre había estado en mí.

Mi capacidad para escuchar a otros desde el corazón. No desde el juicio. No desde la necesidad de tener todas las respuestas. Simplemente desde la presencia.

Porque a veces una persona no necesita que le digan qué hacer. Necesita un lugar donde pueda hablar. Un lugar donde pueda sentirse escuchada.

Un lugar donde pueda ordenar lo que siente, decir aquello que lleva tiempo guardando y encontrarse nuevamente consigo misma.

Cómo escucho hoy

Hoy no pretendo tener todas las respuestas.

Estoy aprendiendo, igual que tú. Un lugar para hablar nace de mi propia historia, de todo lo que he aprendido escuchando a otros y, especialmente, de todo lo que aprendí cuando finalmente empecé a escucharme a mí.

Pero sé algo con certeza: todos necesitamos, en algún momento de la vida, un espacio donde podamos ser nosotros mismos sin tener que aparentar que todo está bien.

Aunque a veces la vida nos haga olvidarnos de nosotros mismos, siempre podemos comenzar a volver a casa. A nosotros.

Si algo de esto resuena contigo

Y quiero ofrecerte ese espacio.

Un lugar para hablar, para ser escuchado y para recordar que siempre puedes volver a ti.

La primera conversación tiene un valor de $70.000. Respondo personalmente y escribir no te compromete a nada.

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