Cómo acompaño
Dos sillas, una hora y ninguna prisa.
Aquí te cuento cómo es esto por dentro, sin adornos: qué pasa en una conversación, cómo empieza un proceso y qué no vas a encontrar en este espacio.

Una conversación
Empiezas por donde puedas. No por donde deberías.
Nos encontramos durante una hora. No hay un guion ni un formato. Yo escucho, y de vez en cuando te hago una pregunta que quizá te ayude a mirar lo que estás sintiendo desde otro lugar.
No hay tareas, ni ejercicios, ni conclusiones obligatorias. Tampoco hace falta que llegues con las ideas ordenadas: para eso hablamos.
No acompaño a las personas a salir de sus emociones. Las acompaño a regresar a sí mismas mientras las atraviesan.
Cómo es estar aquí
Tres cosas que sostienen cada encuentro.
Presencia
Estoy contigo, sin prisa y sin agenda. Una hora en la que nadie va a mirar el reloj por ti.
Escucha sin juicio
No vengo a corregirte ni a interpretarte. El silencio también tiene un lugar aquí.
Tu ritmo
No hay un tiempo correcto para comprender lo que sientes. El tuyo es el que vale.

Una conversación o un proceso
A veces basta una hora. A veces se abre un camino.
Hay quien necesita una sola conversación para poner en palabras algo que llevaba tiempo dando vueltas. Y hay quien, al terminar, siente el deseo de seguir.
Si es tu caso, definimos juntos un ritmo que se adapte a tu momento. Sin paquetes cerrados, sin permanencias y sin que tengas que decidirlo hoy.
Esto no es una meta a la que un día llegas. Es un camino: a veces avanzas con fuerza y a veces sientes que retrocediste. También eso es conocerte.
Con honestidad
Para que sepas dónde estás entrando.
Decirte con claridad lo que no es este espacio es parte de cuidarte. Y también lo que hace creíble todo lo demás.
Esto sí es
- Un espacio de escucha y acompañamiento humano.
- Un lugar donde hablar de lo que estás viviendo y ser escuchado con respeto.
- Una hora para detenerte, sin tener que demostrar que puedes con todo.
- Confidencial: lo que hablamos se queda entre nosotros.
Esto no es
- Terapia psicológica ni un tratamiento de salud mental.
- Un diagnóstico ni una indicación clínica.
- Un servicio de atención en crisis.
- Alguien que te diga qué decidir o cómo deberías sentirte.
Ofrezco una presencia humana y una escucha respetuosa y honesta. Si en algún momento siento que necesitas un apoyo diferente, también te lo voy a decir.
Lo práctico
La primera conversación dura una hora y tiene un valor de $70.000.
Te lo digo desde el principio para que no tengas que preguntarlo ni sentir que hay algo escondido. Si después decides continuar, acordamos juntos el ritmo y hablamos de lo práctico con la misma claridad.
Nos vemos por videollamada o hablamos por llamada de voz, como te sientas más cómodo. Algunas personas prefieren no tener una cámara enfrente, y está bien. En Bogotá también es posible encontrarnos presencialmente.
Cómo empieza
Tres pasos, y ninguno te compromete.
Me escribes
Con lo que tengas. No necesitas saber explicarlo ni tener un motivo lo bastante grave.
Conversamos brevemente
Para entender qué necesitas en este momento y si este espacio encaja contigo. Aquí te cuento también cómo funciona.
Acordamos una primera conversación
Si sientes que es para ti. Y si no, no pasa nada: escribirme no te obliga a nada.
La puerta está abierta
No acompaño a quien no quiere abrir la puerta. Acompaño con respeto a quien decide abrirla.
Si estas palabras resuenan contigo, este es un lugar para ti.
La primera conversación tiene un valor de $70.000. Respondo personalmente y escribir no te compromete a nada.
